Ya sólo siete días.
En el transcurso de esta semana, me he percatado de que en verdad, las cosas valen por su sacrificio, por el empeño que le ponga. No por la recompensa.
Es decir, disfrute haciendo lo que hice, y aunque no obtuvimos "recompensa", soy feliz porque se que di el máximo mio, hasta ya no poder respirar.
Con todo esto, me di cuenta de que en verdad, soy feliz, de que en verdad, la vida me ha dado todo, excepto una cosa.
Amor.
Según la profecía, falta poco.
Espero, que como hasta ahora, no se equivoque.
Pero si se equivoca, filo.
He conocido mil gente que me ha ayudado a ser feliz y mejor, que me ha mostrado las más de mil caras que tiene la vida, y con eso, en cierta medida, me doy por satisfecho.
Ya falta poco, los nervios aumenta, los sentimientos encontrados son millones.
Espero poder despedirme de todos, de tener un minuto con cada uno, y poder ayudar a mejorar sus vidas, como ellos mejoraron la mía.
No hay comentarios:
Publicar un comentario